Sin embargo, sus ojos la miraron con ardor al levantar el velo de su cara. Mía, ese era el mensaje ferviente. Bella tembló cuando él se inclinó a besarle los labios fríos y rígidos. De nuevo estaba muerta de miedo. —Nunca podrás retenerlo a tu lado —comentó Angela con confianza cuando logró apartar a Bella en la recepción— No eres lo bastante mujer. —Aprenderé a serlo —replicó y se negó a mostrarle que sus palabras la hirieron. —Creo que mi hijo ha cometido el error más grave de su vida hoy —anunció la nueva suegra— Y eres la única responsable de que haya sido así. Lo cual tal vez era más cierto de lo que creía Esme, pensó Bella con pesadumbre.
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