Si lo pensaba, Bella sabía que podía perder los nervios. Se dijo a sí misma que tenía que dar un paso cada vez, que no tenía que darle demasiadas vueltas a lo que estaba haciendo o a lo que él podría hacer. Ese era también su cuarto de baño y tenía todo el derecho a entrar. Cosa que hizo. Luego, gracias a Dios, los sonidos y visiones llenaron todo el espacio en su mente. El agua chocaba contra las paredes de cristal de la ducha. Todo el cuarto de baño estaba lleno de cristales y la ducha era lo suficientemente grande para dos, pero ella no la había compartido nunca con Edward. Nunca habían coincidido. No, aquello era una excusa, una evasión...
Aun no se como llegaron a esta situación
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